EL DESTINO DEL MES: SUDÁFRICA

Mucho más que safaris

Texto: Lola Escudero

Desde lo alto de Table Mountain, se contempla una de las vistas más espectaculares de África: el inmenso océano y la bella península en la que se asienta Ciudad del Cabo.  Es esta sin duda una ciudad muy especial, tanto para los viajeros como para los propios sudafricanos. Luminosa, alegre y con unas magníficas vistas, presume de ser exactamente el punto de África más alejado de Europa y Asia. Y es cierto que se trata de un lugar en el que se encuentran tres continentes porque a los habitantes originarios de la zona, los hotentotes, se les han ido sumando a lo largo de los  últimos siglos los holandeses y los ingleses, pero también refugiados religiosos franceses, esclavos traídos del África Oriental, Madagascar y del golfo de Bengala, a los que hay que añdir  una importante cantidad de malayos, formando una de las poblaciones más variopintas y diversas del planeta.

Ciudad del Cabo es un magnífico punto de comienzo para una ruta por el país. Estamos en el extremo sur del Africa Austral, en una nación que se extiende de norte a sur a lo largo de 2.000 kilómetros, desde el río Limpopo, en el norte, al cabo Agulhas, al sur. De oeste a este se extiende algo más de 1.500 kilómetros desde el puerto de Nolloth a Durban. Comparte fronteras con Namibia, Botsuana, Zimbabue, Mozambique y Suazilandia e incluye en su superficie el territorio de Lesoto.

Sudáfrica es variopinta tanto física como humanamente y alterna paisajes que van desde desierto, el Kalahari, a la estrecha franja llana costera o las mesetas y alturas escarpadas del interior. Por su situación, justo al sur del Trópico de Capricornio, la temperatura es seca y soleada y el país disfruta de un agradable clima moderado por la cercanía de los océanos, que la hacen perfecta como destino turístico.

Pese al interés de las ciudades y de su variedad étnica y cultural, el gran tesoro de Sudáfrica es sin duda su naturaleza: la riqueza de flora y fauna es excepcional y sus parques y reservas son visitados por miles de turistas procedentes de todo el mundo. La fauna (sobre todo los llamados “cinco grandes”) son la gran estrella de los safaris, pero no hay que olvidar su flora, espectacular y casi salvaje, que forma el sexto reino floral del mundo. Al norte, la sabana con acacias enlaza con otros paisajes más populares del resto del Africa Oriental.

 

Ciudades, safaris y vinos

A diferencia de otros destinos africanos, en Sudáfrica las ciudades tienen un especial atractivo, en particular Ciudad del Cabo, una ciudad que no es europea ni africana, sino ambas cosas a la vez. Para muchos, es una de las ciudades más bonitas del mundo, envuelta entre el mar y la montaña (la Table Mountain) y rodeada de viñedos y playas. Tiene fama de ser una de las ciudades más abiertas y relajantes y quizá de las más seguras del país, con un centro sorprendentemente pequeño que reúne los puntos de mayor interés de la ciudad, culminados por el castillo de la Buena Esperanza, construido entre 1666 y 1679, es una de las más antiguas construcciones europeas en Sudáfrica, el Museo Sudafricano.

Otra de las atracciones de la ciudad es el teleférico de la montaña de Table: cuando los días son claros, las vistas son impresionantes especialmente en la primavera.
Otra ciudad que merece la pena visitar es Durban, en el noreste de la provincia de Kwazulu-Natal, el mayor puerto del país desde 1850 y en ella reside una de las más numerosas concentraciones de población descendiente de indios. Hoy la ciudad es muy conocida por sus playas y por ser una ciudad joven y divertida. Desde aquí se alarga por la costa del suroeste la ruta de los jardines, que coincide con otro camino que fue en su tiempo una importante ruta comercial de los indígenas, que hacían transacciones económicas con plantas de eucalipto y pino.

Pero la gran ciudad sudafricana es Johannesburgo. Antigua capital del oro, desordenada, incluso peligrosa, su visita es imprescindible para tratar de entender al país. Es una ciudad interracial, llena de espectáculos musicales y teatrales, con un centro muy animado en el que proliferan los teatros y salas de espectáculos y con unos suburbios, al norte, que son ghettos para población blanca de clase media.

 

Parque Nacional de Kruger

Pero las ciudades son sólo la puerta de entrada a Sudáfrica. Lo que los europeos van a ver a este país son sus magníficas reservas y parques naturales, y en particular el Parque Nacional de Kruger, uno de los espacios naturales más famosos del mundo. Allí se concentran los cinco grandes del reino animal: elefantes, leones, leopardos, búfalos y rinocerontes, que conviven con otras muchas especies animales y vegetales.
Esta inmensa área de cerca de 20.000 kilómetros cuadrados es el hogar para 336 árboles distintos, 49 peces, 34 anfibios, 114 reptiles, 504 aves y 147 mamíferos. Los meses del invierno seco –de abril a septiembre– son el mejor tiempo para observar la fauna, aunque el verano húmedo también tiene su atractivo, como la abundancia de nuevas crías y el revolotear de las esplendorosas aves. El parque tiene seis ecosistemas diferentes con 1.982 especies de plantas.
Este fabuloso parque fue creado por el presidente Paul Kruger, que a finales del siglo XIX quiso frenar en seco la caza indiscriminada de animales en el área de Transvaal, al noreste de Suráfrica. La empresa fue confiada a un joven coronel escocés, Stevenson-Hamilton, un verdadero enamorado de la naturaleza: “Lo que Dios nos ha dado, nosotros tenemos el deber de transmitirlo a nuestros hijos”. Lo primero fue establecer la reserva de Sabi, que tenía 4.600 kilómetros cuadrados entre los ríos Crocodile y Sabie, un primer paso para ir ampliando paulatinamente los límites del parque. Durante cuarenta años se dedicó en alma y cuerpo a esta apasionante obra y hoy es tal vez el mejor del mundo, una experiencia única para los amantes de la naturaleza.

Para el visitante del parque todo está bien organizado, con todo tipo de propuestas para alojarse, desde hoteles y campamentos de lujo, hasta otras opciones más sencillas. El parque no decepciona nunca.

Menos visitado, completamente diferente, pero muy aconsejable es el Parque Nacional de Kalahari Gemsbok, una de las mayores zonas naturales protegidas del país, con cerca de tres millones de hectáreas. Es una zona semidesértica muy rica en reptiles y pájaros, leones, leopardos, hienas y zorros, y punto crucial para  la emigración de los antílopes en busca de agua y comida. Aunque la zona se describa como semidesértica es rica en reptiles y pájaros, leones, leopardos, hienas y zorros.

 

Experiencias únicas
Sudáfrica ofrece al visitante algunas experiencias únicas entre las que se destacan sus grandes trenes de lujo, el moderno Blue Train y el clásico Rovos Rail, del que dicen que es el tren más lujoso del mundo. En ellos es posible conocer el país como si estuviésemos a bordo de un crucero de lujo. Con todo los lujos imaginables y un confort digno de un cinco estrellas.
Otra experiencia recomendable es una estancia en cualquiera de las muchas reservas privadas del país: aquí se puede vivir la experiencia de un safari intenso, de lujo, en pleno contacto con la naturaleza y con servicios exclusivos que nos harán sentirnos como en Moganbo o en Memorias de África.

 

GUIA PRÁCTICA

Nobeltours tiene la más amplia programación del mercado español de viajes a Sudáfrica, con propuestas que contemplan desde el recorrido más clásico (10 días visitando Johannesburgo, Area Kruger y Ciudad del Cabo) hasta los itinerarios más completos por el país como la Ruta Pioneer, de 16 días, que incluye Johannesburgo, Kruger, Swazilandia, Shakaland, Durban, Port Elisabeth, la Ruta Jardin y Ciudad del Cabo. Nobeltours ofrece también todo tipo de rutas combinadas con destinos vecinos como Zimbabwe, Botswana, Zambia, Isla Mauricio, Mozambique, Kenya o Tanzania. Espectaculares son los viajes en el Rovos Rail, el tren clásico más lujoso del mundo, o en el Blue Train, un nuevo y sofisticado ferrocarril.
www.nobel-tours.com

 

CLIMA

El verano en Sudáfrica (que coincide con nuestro invierno) puede ser especialmente caluroso en la zona de niveles más bajos respecto del mar. En los puntos más altos el clima es templado en verano pero no faltan las lluvias.

La primavera sudafricana (nuestro otoño) es el mejor momento para observar las flores salvajes en el norte y en el oeste de las provincias del Cabo. Los inviernos son suaves en todo el país excepto en las partes más altas, donde los picos montañosos se cubren a veces de nieve.

 

DOCUMENTACIÓN Y VISADOS

Los ciudadanos españoles sólo necesitan el pasaporte en vigor. Si la estancia superará los 90 días se precisa además un visado.

 

DINERO

La moneda legal es el rand. Se pueden llevar euros que se cambian con facilidad.

 

GASTRONOMIA

Aquí se combinan las tradiciones africanas con las especialidades británicas. Los «steaks», las salchichas, los vegetales hervidos y las patatas son algunos de los platos que se siguen comiendo en Sudáfrica, junto con otros platos típicamente africanos. La cerveza y el brandy son muy populares, así como los vinos.

 

COMPRAS

Abrigos del tipo Swakara; oro; diamantes; otras piedras semipreciosas; cuero; cerámica y artesanía.

 

SALUD

No hay ninguna vacuna obligatoria pero sí que son recomendables la que previene contra la fiebre amarilla y la hepatitis B.

 

MÁS INFORMACIÓN:

ALGUNOS DATOS PARA COMPRENDER SUDÁFRICA

CAPITAL

Pretoria, con una población de 1.010.000 habitantes

EXTENSIÓN

1.219.912 kilómetros. cuadrados.

POBLACIÓN

43 millones de habitantes

COMPOSICIÓN éTNICA

El 75% de la población es de origen africano, el 13% descendientes de europeos, el 8% mulatos y el 3% indios.

IDIOMA

Se hablan 11 lenguas oficiales, entre las que destacan el ndebele, el lebowa, el swati o el xitsonga.l

GOBIERNO

Régimen presidencialista parlamentario, es miembro independiente de la Commonwealth. Se independizó del Reino Unido el 31 de mayo de 1910.